Lista de Poemas


Imagen descriptiva

Estoy a punto de caer al abismo

Autor: TAIVEN

Estoy al borde, temblando en la orilla,
con el alma hecha trizas y la voz sin fe,
mirando el vacío que abajo me brilla,
como si en su eco pudiera volver.

He dado mil pasos sin rumbo ni causa,
dejando pedazos de mí por doquier,
y ahora que el viento me empuja sin pausa,
no sé si luchar… o dejarme ceder.

Mis manos ya tiemblan, no aferran a nada,
mi sombra me grita lo que no escuché,
y esa voz que amaba, ya no dice nada,
se perdió en la bruma de lo que fallé.

¿Dónde están los rostros que ayer me abrazaban?
¿Dónde los "te quiero" que me sostenían?
Hoy solo me siguen los que se burlaban,
y fantasmas viejos que nunca se iban.

Quise ser fuerte, quise ser faro,
pero el mundo pesa más que mi piel,
me ahogo en mis propios errores muy claro,
y cada "estás bien" lo respondo con hiel.

Estoy a un paso del fin, de rendirme,
de dejar que el abismo me quite el dolor,
pero algo en mí, en su forma más firme,
susurra que aguante, que no todo es error.

Aunque nadie vea que estoy tan quebrado,
aunque sonría y me finja normal,
dentro de mí hay un niño enterrado
que solo suplica un respiro, un final.

Estoy a punto... y no hay quien lo note,
mi guerra es silente, mi herida mortal,
y si esta caída me arrastra y azote,
recuerda: no fue de un golpe… fue algo gradual.

Y al final fracasé como hijo y estudiante

Autor: TAIVEN

Caminé entre libros, promesas y ayeres,
con la mochila rota y la frente en sudor,
soñando ser alguien, vencer los deberes,
pero fui diluyéndome en culpa y temor.

Las noches me vieron llorando en silencio,
la página en blanco, testigo de mí,
intenté tantas veces, con miedo, sin juicio,
pero el mundo exigía lo que no aprendí.

Mi madre en la puerta, con ojos de estrella,
decía "tú puedes", creyendo en su sol,
y yo... solo sombras, sin fe, sin ella,
hundido en ausencias, ahogado en alcohol.

El aula, castillo que nunca escalé,
los sueños ajenos, cadenas en mí,
y en casa el vacío de aquel que fallé,
que no supo amarse, que quiso huir.

Prometí ser orgullo, escudo en la guerra,
ser lápiz, ser verbo, ser hijo ejemplar,
pero fui solo niebla, un eco en la tierra,
una carta arrugada que nadie quiso guardar.

Hoy miro mis notas, mis fotos, la infancia,
y siento que el tiempo me quiso advertir,
que el amor no se mide por una constancia,
pero yo lo medí... y me dejé morir.

Perdón por no ser lo que tanto esperaban,
por cada desvelo que no recompensé,
por cada "te amo" que mis labios negaban,
por cada oportunidad que maté.

Fui menos que poco, fui menos que intento,
me tragué la esperanza y el último aliento,
y si algo me queda, si algo me arde, lo siento...
es saber que al final, fracasé.

Como hijo... y como estudiante.

no soy suficiente

Autor: TAIVEN

Me miro al espejo y no encuentro razones,
ni en mi voz, ni en mis gestos, ni en mis decisiones.
Me juzgo en silencio, me rompo despacio,
y siento que existo tan solo por fallo.

Intento y tropiezo, me esfuerzo y no alcanza,
todo lo que doy se disuelve en la nada.
Los logros ajenos me duelen por dentro,
como si el fracaso viviera en mi centro.

Dicen “ánimo”, “vales”, “no pienses así”,
pero el eco en mi mente no deja de herir.
Porque todo en mi alma lo siento incompleto,
soy pieza que nunca encajó en su tablero.

No soy el orgullo que otros esperaban,
no soy esa luz que jamás se apagaba.
Soy sombra que llora detrás de la puerta,
soy carta arrugada, promesa desierta.

He amado y me han dicho “no eres bastante”,
he dado mi todo… y fue insignificante.
He sido la opción cuando nadie quedaba,
el fondo del vaso, la voz que no llamas.

Y aún así respiro, camino, resisto,
aunque cada paso me cueste lo mismo:
el peso invisible de toda una vida
gritándome dentro: “No eras la medida.”

No busco consuelo ni frases bonitas,
tan solo un rincón donde duela sin prisa.
Porque en este mundo que exige y que empuja,
ser yo... no parece jamás que sea mucha.

Abstinencia

Autor: Carolina Jaraquemada

Ayer volví a llorarte,
como quien cae en la trampa de una droga,
una dosis de tu ausencia en vena,
dejándome el alma rota y la cabeza sorda.

Una triste extravagancia,
esto de extrañarte con tanta constancia.
Prometimos no vernos jamás,
pero recaí, una y otra vez, sin paz.

Hoy empieza la abstinencia,
el intento de soltar la dependencia,
de buscar amores que no duelan,
y una paz que no me huela a pena.

Qué extraño el desamor,
se arrastra como el síndrome del temblor:
te alejas, lloras, ardes,
te juras libre… y de nuevo ardes.

Crees estar bien,
pero basta un mensaje, un “hola”, un “ven”,
para que el círculo vuelva a girar,
y lo poco sanado, vuelva a sangrar.

Pero esta vez quiero resistir,
no ceder, no repetir.
Cerrar la herida, aunque escueza,
vivir sin ti, aunque duela la certeza.

Porque hay algo más allá del vicio,
más allá del mismo precipicio:
amores sanos, días en calma,
y un corazón que se abraza con el alma.