Lista de Poemas


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Cuando el amor deja silencio

Autor: Jesus Armando Contreras

Me alejé de mis dos amores, de mi sangre más querida,
no por miedo, no por sombras, sino por salvar la vida.
Fue la dignidad mi escudo, fue mi espíritu el que habló,
porque quedarse era muerte… y el destino me salvó.

La industria era un silencio con un filo criminal,
una sombra que avanzaba con sigilo funeral.
Y yo, mendigo de calma, supe un día, sin aviso,
que seguir era un suicidio y burlarme de mi juicio.

Partí sin que nadie entienda, partí con el alma en pena,
dejando atrás lo que amaba… por no caer en cadenas.
Ocho años luché en silencio, sin nada más que el empeño,
comenzando desde abajo, con la esperanza de un sueño.

Y allí, en medio del camino, cuando el mundo me golpeaba,
dos tesoros me sostenían… aunque lejos, me abrazaban.
Eran mis hijas queridas, mi impulso, mi luz del día,
la voz que decía “avanza”, cuando el cansancio vencía.

Por ellas junté mis fuerzas, por ellas ahorré mi aliento,
planifiqué cada paso, cada cambio, cada intento.
Moví montañas y mares, junté familia y afectos,
tracé el mapa del regreso… con el corazón desierto.

Pero nadie te prepara para el giro de otros sueños;
puedes trazar mil caminos… pero no los sentimientos.
Y aunque el reencuentro fue gloria, amor que volvió a latir,
muy pronto supe en el fondo… que ya no eran para mí.

Un mes duró aquel milagro, un mes de abrazos sinceros,
un mes de risas y llantos, un mes que guardo entero.
No sabía que ese mes, tibio como un aguacero,
sería alegría fugaz… y un duelo que aún venero.

Porque cuando el amor duele, duele callado y profundo,
duele en la noche que pasa, duele en el peso del mundo.
Pero es un dolor que abrazo, porque viene de lo hondo,
viene del alma que ama… aun cuando pierde el fondo.

Hoy le pido a Dios por ellas, por sus pasos, por su abrigo,
por sus días luminosos… y por su destino amigo.
Aunque estén lejos mis manos, aunque no anden ya conmigo,
mi corazón no las suelta, mi corazón va contigo.

Mis dos tesoros sagrados, mis dos estrellas sinceras:
Valentina, luz de aurora,
Stheffanie, mi primavera.

Detrás del vidrio

Autor: Jesus Armando Contreras

El pecho aprende a doler sin aviso.

Se oprime
por la confusión
de entrar en lo desconocido.

La información cae como lluvia,
sin contemplación,
sobre la salud de mi hijo.

Y él,
lleno de cables,
de aparatos que asustan,

tan pequeño,
tan frágil
y tan valiente a la vez.

Y yo,
parado allí,
frente al vidrio,

sin poder sentirlo,
sin poder tocarlo.

Los monitores sonaban,
los médicos corrían,
y en medio de ese ruido
algo en el ambiente decía:
“no me dejes solo”

Su madre no estaba.
No porque no quisiera,
sino porque también luchaba.
Y mientras luchaba,
confiaba.

Entonces entendí
que la responsabilidad era mía.

Las decisiones urgentes
pesan como piedras,
y caen sobre este padre
que solo quisiera esconderse,
meterse en una cueva,
y salir cuando todo esté bien.

Pero no se puede huir de un hijo.

No, no se puede,

Y el dolor del padre
no hace ruido.

Llora sin lágrimas.
Grita sin voz.
Se cae por dentro
y se levanta en silencio.

Tiene fe en silencio.
Saca fuerzas en silencio.
Ama en silencio.

Este poema es para ellos.
Para los padres que esperan detrás del vidrio,
con las manos grandes,
inútiles,
y el corazón aprendiendo a ser valiente
cuando nadie los mira.



Jesús Armando Contreras.

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